Una de las frases más populares al hablar de finanzas, y en especial al hablar de las inversiones en bolsa es "no pongas todos los huevos en la misma canasta". Y se dice con razón. Los inversionistas exitosos saben que al diversificar se puede ayudar a reducir el impacto de una mala elección dentro del portafolio de inversiones total, reduciendo el riesgo de perder y maximizando la probabilidad de ganar más.

Ahora, la diversificación significa más que invertir en un gran número de valores. Realmente significa constituir un portafolio con inversiones en instrumentos relacionados con diferentes mercados, industrias o sectores que reaccionen de diferente forma ante diversos estímulos económicos, de forma tal que sus precios se muevan en sentido inverso ante un evento dado. Por ejemplo, si se deprecia el tipo de cambio, las empresas exportadoras saldrán beneficiadas, no así las enfocadas al mercado de consumo interno, cuyos precios pueden verse afectados negativamente.

El tema de la diversificación está íntimamente conectado con otro asunto importante al invertir en valores públicos: ¿qué se busca con la inversión?. A esta pregunta podemos dar tres respuestas: que el capital invertido se encuentre protegido, que la inversión genere un flujo constante de efectivo para el inversionista, o la apreciación o crecimiento del capital.

En el mercado mexicano hay instrumentos diseñados para proteger el capital, denominados valores patrimoniales (como la deuda gubernamental); también hay instrumentos que generan flujos en forma constante (como la deuda corporativa o las acciones de empresas defensivas con una política de dividendos constante), llamadas inversiones de ingresos; por último, hay instrumentos especulativos, que tienen una mayor probabilidad de generar ganancias de capital (como las acciones de empresas en crecimiento o ciertos instrumentos derivados).
Así, una vez que el inversionista define su objetivo de inversión, tiene tres formas de diversificar su inversión:

1) Dentro de una misma clase de instrumento, por ejemplo, invirtiendo en diferentes valores gubernamentales para mantener una estrategia de protección del capital.
2) En diferentes clases de instrumentos, combinando valores patrimoniales con especulativos.
3) En diferentes mercados, diversificando su inversión de forma global o internacional.

Así, la diversificación no es sólo un elemento deseable en cualquier estrategia de inversión, sino que es parte integral de toda Inversión. Dicho de otra forma y parafraseando una de las obras fundamentales del análisis de valores *, comprar un solo valor puede considerarse una inversión en la misma forma en que comprar un seguro de vida se considera una estrategia integral de administración de riesgos.

*Graham, Benjamín y Dodd, David, Security Analysis, Mc. Graw-Hill, 1934, NY